Realaciones 5.0: vínculos parasociales en la era de la inteligencia artificial

Las relaciones parasociales nacieron con la radio y la televisión. La llegada de internet, los streamers, los Vtubers y la IA generativa las convirtieron en algo más complejo, más rentable y más difícil de distinguir de un vínculo real.

Share
Realaciones 5.0: vínculos parasociales en la era de la inteligencia artificial

En 1956, dos sociólogos describieron algo que la televisión apenas empezaba a crear: la ilusión de conocer a alguien que no nos conoce. Setenta años después, ese fenómeno mutó en algoritmos, streamers, avatares de IA y vínculos sentimentales con robots. Las relaciones parasociales siempre existieron, pero nunca fueron tan rentables ni tan difíciles de distinguir de las reales.


Nota de editor: Esta nota fue publicada originalmente en Mutamag el 26 dic 2023. Desde entonces, el fenómeno que describe se aceleró: la IA generativa llegó a los asistentes virtuales, los Vtubers consolidaron su mercado global y los casos de vínculos sentimentales con entidades no humanas dejaron de ser anecdóticos ( algunos usuarios se casaron con sus asistentes). El texto se publica en su versión original como documento de época.

En 1956, dos sociólogos describieron algo que la televisión apenas empezaba a crear: la ilusión de conocer a alguien que no nos conoce. Setenta años después, ese fenómeno mutó en algoritmos, streamers, avatares de IA y vínculos sentimentales con robots. Las relaciones parasociales siempre existieron, pero nunca fueron tan rentables ni tan difíciles de distinguir de las reales.

La complejidad de nuestra especie radica en las propias emociones: es imposible existir sin percibirlas y compartirlas. El humano, antes de ser un animal político, es un animal social, ya que incluso la interacción entre pares abre las puertas de las expresiones políticas y de cualquier otro tipo. Podemos relacionarnos de distintas maneras con las personas en nuestro entorno. La comunicación y la sensación de pertenencia son pilares de los vínculos que podemos llegar a crear, debido a que sentimos afinidad por los demás tomando como base ideas, ideales, posturas políticas, vínculos sanguíneos, cercanía por familiaridad, incluso relaciones antagónicas y muchas otras formas.

La psique humana sigue considerándose uno de los grandes misterios por describir por parte de las ciencias que estudian tanto la parte psicológica como fisiológica de la anatomía neurológica. La actividad se ve afectada por un sinfín de sustancias de uso común y otras de corte ilegal; puede tener sus padecimientos, por lo que el desbalance de sus químicos puede desencadenar trastornos o enfermedades, modificando incluso la manera en que percibimos la realidad. ¿Algo tiene que ver esto con el título de la nota?, sí. El apego nace de los sentimientos, manifestaciones ligadas a emociones o contacto físico; determinarán la manera en que actuamos —ira, miedo, tristeza, felicidad, sorpresa, dicha, disgusto, entre muchas otras— bienvenidos al concepto conocido como relaciones parasociales.

La naturaleza de las relaciones parasociales

Screenshot de web virtualgf

En 1956 se publicó la investigación Mass Communication and Para-social Interaction, de los sociólogos Richard Wohl y Donald Horton. En ese trabajo ahondaron en la manera en que los medios moldearon la forma en que nos vinculamos con personajes públicos. El lenguaje y la comunicación que manejan las celebridades de cualquier ámbito suele ser casual, tendiendo a ser muy próximo al espectador, como si de una charla directa se tratara. Eso generó un sentimiento de familiaridad con el sujeto en cuestión aunque sabemos que no se dirige directamente a nosotros. El trabajo de Wohl y Horton se basó en los medios disponibles en ese momento: radio y televisión. A pesar de ser medios no interactivos, propiciaron el nacimiento y crecimiento de estas relaciones, ya que gracias a los programas de entrevista fue posible conocer más la vida privada del famoso de nuestro interés.

Esta forma de comunicación y la constante exposición a información relacionada con los personajes de nuestro interés propició una curiosidad, un encanto y morbo por conocer más del día a día de estas personas. Eso conllevó a un sentimiento de familiaridad y de conexión personal e íntima con los famosos. Pero las relaciones parasociales no se dieron únicamente con personas dedicadas al entretenimiento; cualquier ámbito fue proclive, y la vida política no estuvo excluida. De ahí nació una cuestión aún más excéntrica: ¿será posible desarrollar una relación de esta naturaleza con algún asistente virtual? Pregunta que se intentará responder más adelante.

Si bien el trabajo de Wohl y Horton tiene mucho trasfondo psicosocial, lo relevante para esta nota es que ellos no habrían tenido manera de anticipar que con la llegada de internet y el avance de las inteligencias artificiales su concepto ganaría mucho más peso y relevancia en la era de la hipercomunicación. Sentirse cercanos a los personajes públicos representó un cambio de paradigma en cuanto a beneficios y problemáticas, llevándose a extremos como toda actividad humana.

Relaciones parasociales en la era de las redes: el entretenimiento y cómo nos informamos por internet

Youtube modificó la manera en que consumimos contenido y los creadores se adaptaron rápidamente a un ambiente que cambia de tendencias con velocidad. La comunicación; con la base de fans que muchos fueron formando a lo largo del tiempo permitió que se desarrollara aún más ese sentimiento de proximidad e intimidad. El lenguaje casual se convirtió en estandarte. Escuchar a muchos creadores de blogs en video era como escuchar una plática con un amigo cercano; poder dejar opiniones en comentarios propició el fortalecimiento de una relación unilateral.

Las redes ayudaron a mantener la ilusión de la relación cuando era posible interactuar por esos medios y los creadores dejaron entrever parte de su vida privada, sus opiniones y reflexiones. Se cultivó el sentimiento de intimidad y se reforzó el sesgo cognitivo en el que creemos que el personaje se dirige a nosotros y nos negamos a creer que somos un elemento más dentro de la masa de fans. Al final del día, solo somos objeto del deseo económico tanto de los medios de masas que los promocionan como de los propios intereses de los personajes públicos.

Lo evidente es que la información que muestran por medio de las plataformas electrónicas está seleccionada de forma que construya la ilusión de amistad, una cercanía ilusoria. En ningún momento estamos interactuando de forma directa y personal. Si bien esa parecía una frontera infranqueable, las plataformas llegaron para modificar las dinámicas de las relaciones parasociales: dentro de los videos de los creadores de contenido fue posible dejar comentarios, que en algunas ocasiones son leídos y respondidos directamente. Eso alimentó la sensación de bilateralidad en el vínculo formado.

El contenido en internet cambia rápido y constantemente, y pronto los youtubers se convirtieron en streamers, un formato más casual. En ese nuevo entorno, en lugar de dejar un texto en comentarios, los creadores pudieron leer en tiempo real a las personas que los siguen. Sin embargo, bajo este formato también fue posible advertir la extraña naturaleza de las relaciones parasociales: si el creador es muy conocido, los comentarios se pierden entre cientos enviados por minuto, y para ser leído de forma directa es necesario destacar el comentario mediante el uso de dinero. Así se formó la ilusión de conexión con la persona del otro lado del monitor; un sentimiento de compañerismo con el creador, aun sabiendo que él solo se dirigía a la cámara que tenía enfrente.

La tiranía del fandom: cuando los seguidores se convierten en dictadores digitales
Los fandoms pasaron de ser comunidades de apoyo a ejercer un poder tóxico sobre los creadores de contenido. Del caso BTS ARMY al burnout de los streamers: cómo la presión digital se convirtió en tiranía.

Diversificación de las relaciones para

sociales

Si bien las relaciones parasociales son más visibles dentro del mundo del entretenimiento, no se quedaron en esa esfera. Se observaron vínculos similares con cualquier persona, sobre todo en la política, donde fue más sencillo forjarlas debido a que los personajes exponen abiertamente su postura ideológica. Resultó entonces fácil empatizar y legitimar las propias posturas. No existe una manera más eficaz para llegar a las masas que por medio del sentimentalismo, utilizando una falsa empatía hacia la multitud.

¿Por qué hablar de diversificación? Porque ellos se beneficiaron de nosotros en distintos sentidos mientras nosotros tuvimos la ilusión de que también lo hacíamos. Existió cierto encanto en intentar conocer más acerca de la vida privada de los personajes y sentirnos acompañados mientras los vemos a través del monitor. Hasta ahí, eso no tiene nada de malo. Pero cualquier sentimiento o pensamiento llevado al fanatismo representó diversas problemáticas: ¿hasta qué punto somos para ellos solo números que ayudan a inflar sus ingresos? ¿La casta política en verdad consideró a la masa de personas que los apoyó con el fin de retribuir algo? Al final, solo somos consumidores catalogados de esa manera. Los medios masivos maximizan sus beneficios viéndonos como meros consumidores a los cuales exprimir. Esta no es la problemática central —cada cual cuenta con la libertad de utilizar sus medios económicos como mejor le parezca— pero ¿qué ocurrió cuando los sentimientos que desarrollamos los llevamos al fanatismo?

De las deudas sentimentales dentro de las relaciones parasociales y el fanatismo desmedido

Screenshot de video Fear and Hunger Fuente: youtube

Por ejemplo, duante un stream del creador Huntleo llamado Fear and Hunger, un espectador pidió que el streamer le deseara suerte en su examen de la universidad, y el stremer comentó de forma amable sobre lo absurdo del pedido. Bien, eso no estuvo mal y reforzó la relación entre el creador y su base de seguidores desde el respeto. Hago aquí una aclaración: Esta nota no busca estigmatizar estos vínculos. Continuando, lo mismo sucedió con Jerry, streamer conocido en Youtube como "mi vida bajo el puente", quien logró hacerse de una base de fans en donde la línea de lo unilateral se diluyó sin destruír la frontera. Y esto sucedió, porque la misma cercanía que hace saludable un vínculo parasocial es la que lo vuelve frágil: cuando el creador falla, decepciona o es señalado públicamente, el seguidor siente que algo propio también se rompe.

En los casos mencionados existieron interacciones fuertes y una cohesión entre el espectador y el creador. En otros casos pero las relaciones fueron desbalanceadas. Y fue ahí donde las cosas se torcieron en fanatismo y extremismos.

¿Pero qué sucedió cuando un personaje público cometió un acto deleznable? No fueron pocos los acusados de distintos delitos o comportamientos que van contra las normas sociales. Y aquí entró la cuestión de la deuda sentimental: no es posible pensar de forma objetiva si consideramos a los personajes como parte de nuestra vida, como amigos íntimos.

Screenshot de youtuber CoryxKenshi. CoryxKenshin subió un video titulado "Solo soy un chico normal" donde, durante la primera mitad, habla sobre sus defectos e inconsistencia en la comunicación como creador. También expresa que no quiere que sus fans "actúen como una secta" y luego habla brevemente sobre el drama con su ex.

El primer concepto aplicable es el de la dependencia emocional y la tiranización. El contenido que los creadores liberaron en internet tuvo una connotación general y muchos se sintieron identificados y acompañados consumiendo ese producto, lo que alimentó la ilusión de que la persona del otro lado de la cámara los aconsejaba directamente. A partir de eso, se generó la ilusión de una deuda sentimental: la fantasía de que estuvieron para nosotros en nuestros momentos vulnerables. Esa fantasía provocó que parte de su base de fans los defendiera contra todo, a pesar de que hubiera pruebas de comportamientos deleznables.

Lo anterior se ligó directamente a la manipulación de masas: los famosos pudieron utilizar sus bases para intentar salir impunes o con castigos ligeros cuando infringieron las normas. Una polémica de maltrato que circundó al rapero Alemán no tardó en encontrar seguidores que pusieron en tela de juicio lo expuesto por la víctima. Lo mismo sucedió con Chris Brown y con los youtubers que se mudaron a Andorra para evitar impuestos en su país natal. Aquí ya no hablamos solo de un fandom: hablamos de una base de presión que puede ser utilizada en beneficio de los personajes públicos.

Las propias bases de seguidores también tendieron a radicalizarse: la tiranización ocurrió cuando los consumidores creyeron que los personajes públicos les debían algo solo por el hecho de invertir tiempo consumiendo su contenido. Hasta el punto de poner exigencias o reprochar, intentando que cumplieran los caprichos de los seguidores. No fueron pocos los actores atacados o acosados por razones similares. Lenna Headey, quien interpretó a Cersei Lannister en Juego de Tronos; Anna Gunn, quien interpretó a Skyler en Breaking Bad, recibió amenazas de muerte simplemente por hacer su trabajo.

¿Relaciones parasociales con inteligencias artificiales?

Screenshot deN-ko, la Vtuber oficial de Netflix Anime! | Fuente: Netflix Anime

Para catalogar una relación parasocial, al menos al momento de la escritura de esta nota, podría asegurarse que debía establecerse con una persona real que interpretara un papel. Por lo tanto, no es posible saber con certeza si es completamente correcto definirla de esa manera cuando se trata de los llamados Vtubers: personajes públicos que guardaron su anonimato utilizando avatares virtuales en movimiento mientras consumíamos el contenido. Sabemos que hay una persona real detrás de la animación, pero nos fuimos familiarizando con lo que veíamos en el monitor. ¿Cómo discernir en qué punto nos estamos vinculando con la persona real o con el avatar que conduce su voz?

Si descubriéramos que alguno de los Vtubers fue creado con inteligencia artificial, ¿podríamos establecer un vínculo tan fuerte como con los personajes públicos reales? Las dinámicas de este tipo de relaciones están bien definidas por los creadores del término, pero es necesario comprender que ellos no tuvieron en cuenta el avance tecnológico.

Existen ejemplos de personas que se vincularon con elementos no orgánicos. Rosanna Ramos, una estadounidense, se casó con Eren Kartal, un personaje creado con la IA Replika. En China, en 2017, el ingeniero Zheng Jiajia creó un IA con el cual se casó, aunque ese matrimonio no tuvo peso legal. Por otra parte, el australiano Geoff Gallagher consideró a una muñeca sexual como su esposa. ¿Estas personas tienen algún problema mental? ¿Es posible considerar esas conductas dentro de las alteraciones mentales o simplemente se trata de una relación derivada de la característica central de estas: la unilateralidad?

No es posible tocar este tema sin remitir a la película HER (2013), en donde el personaje se enamora de su asistente virtual y fue dejando de lado sus relaciones interpersonales para dar prioridad a su relación con la inteligencia artificial. Algo que parecía lejano al momento del estreno, pero que en la actualidad vemos más cerca.

Parece que aún padecemos las consecuencias del aislamiento por el COVID: ansiedad, depresión, irritabilidad y problemas de socialización, entre muchas otras cuestiones. El encierro conllevó traumas y, sobre todo, creó una dificultad para volver a conectar con personas, ya que fue posible desenvolverse por medios digitales en cualquier sentido. En ese contexto sanitario, los creadores de contenido tomaron más fuerza, acompañando a muchos durante el confinamiento.

Amazon implementó un modelo de inteligencia artificial en su asistente Alexa con la promesa de que será posible llevar a cabo conversaciones fluidas y dinámicas. No será el único asistente que implementará IA generativa para comprender y procesar la información de los usuarios, proveyendo experiencias personalizadas.

Como definió Google: "La IA generativa usa un modelo de aprendizaje automático para aprender los patrones y las relaciones de un conjunto de datos de contenido creado por personas. A continuación, utiliza los patrones aprendidos para generar contenido".

Quizá ese avance tecnológico nos lleve a tener asistentes como Samantha, del filme antes mencionado. Resultará más cómodo para muchos relacionarse con algo que no requiere una parte activa tan marcada de nuestra parte. Quedarán todavía años para saber el alcance y las consecuencias de la aplicación de IA en los asistentes virtuales, pero sin duda no faltará quien esté dispuesto a mantener una relación de este tipo. Con seguridad, estas relaciones necesitan ser llevadas a la investigación, y quizá asignarles su propia definición y concepto.

Her (2013).Spike Jonze

A lo largo del texto se plantearon demasiadas preguntas sin respuesta concreta, debido a que conforme la tecnología avanza, también lo hace la forma en que nos vinculamos. Los personajes públicos de cualquier ámbito están cada vez más cerca de nosotros. Las redes sociales vinieron a minimizar una brecha que se mantuvo durante el tiempo en que la radio y la televisión eran los únicos medios masivos que nos exponían a estos personajes.

En sí, las relaciones parasociales no representan ningún problema mientras seamos conscientes de que, por regla general, estos vínculos no llegarán a concretarse en la vida real. Si alguno de los personajes que seguimos es parte de una polémica, sería insano odiar a la contraparte solo porque está atacando a aquel que seguimos. Darnos cuenta del momento en que estamos tomando actitudes fanáticas nos permitirá entender que no tenemos enemigos en ese plano, no nos deben nada y no les debemos nada por consumir su contenido. Para ellos es su trabajo, y nosotros estamos ahí para consumirlo.

Los Vtubers ya sientan el precedente de que es posible tomar cariño por avatares, y la llegada de la IA a los asistentes quizá demuestre que podemos desarrollar vínculos incluso con entes no físicos movidos por componentes electrónicos. Las formas en que nos relacionamos cambiarán conforme el avance tecnológico, y será algo a lo que deberemos adaptarnos, analizar y comprender.


https://psicologiaymente.com/social/teoria-vinculo-pichon-riviere

https://www.aepap.org/sites/default/files/aepap2008_libro_299-310_vinculo.pdf

/https://www.aepap.org/sites/default/files/aepap2008_libro_299-310_vinculo.pdf

https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00332747.1956.11023049

https://www.studysmarter.es/resumenes/psicologia/psicologia-del-desarrollo/relaciones-parasociales/