Los 50 años de la memoria
A 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico del 24 de marzo de 1976, el ejercicio de la memoria como acto político. Las cifras, las voces y la urgencia de no olvidar.
Bordando Memoria / Palabra por palabra / pulso a pulso / por cada Compañera / por cada Compañero / se borda el latido / que les trae / a marchar / con nuestros pasos / en todo un país / que jamás dio / ni una puntada / al olvido / ni a la negación / de sus caminos / recorridos honrando / el destino intacto / de las luchas / que siempre / tendrán sentido / para hacer del mundo / esa bandera / que redime / la gloria de vivir / espalda con espalda / porque la verdad / de cada Treinta Mil / mores que nos faltan / pero que están / y nos completan / la razón de seguir / y empezar sin caer / la escribimos / con los hilos / que atraviesan / todos los colores / de nuestras derrotas / y nuestras victorias / en estos cincuenta años / en cada día con su noche / en sus horas / sus minutos y segundos / concedidos por el sol / y todas las estrellas / que defienden / el ideario del amor / para alumbrar / con la fuerza / y las certezas / que nos legaron / la memoria bordada / que nunca perdonará / ni arriará el rumbo / de la justicia / porque así amanece / una y otra vez /en sus nombres /el vigor de la esperanza.
A 50 años del golpe cívico - militar - eclesiástico, las letras de la poeta mendocina Nora Bruccoleri nos devuelven en el tiempo, mostrando que el ejercicio de la memoria impide la repetición de hechos que a las sociedades han perturbado. Entonces los caminos se juntaban en los espacios donde la insurgencia popular y obrera se organizaba frente a un Estado dado vuelta a su pueblo, pero sobre todo, un Estado cooptado, como otros más de nuestra América Latina, por doctrinas anticomunistas que no eran más que la violencia desaforada contra la organización obrera y popular. Las mismas doctrinas que emanan hoy desde los mismos centros de poder. Y es que en medio siglo se vivía el sexto golpe de Estado en la Argentina, pero ese 24 de marzo de 1976, comenzaba el ciclo más violento que la ultraderecha civil y militar podía imponer a la población: un "plan sistemático de desaparición, tortura y exterminio", según la justicia; todo en el marco de un “genocidio”, que incluso hoy aún se debate.
La desaparición sistemática de personas fue, por supuesto, uno de los pilares del actuar que la junta militar instauró en la Argentina, siendo estas actuaciones parte fundamental del plan represivo que por los caminos de la ilegalidad y la ilegitimidad daban los resultados que los represores buscaban como herramienta de implantación del miedo. Como afirma Cristina Aldini, militante de la Juventud Péronista: "Nosotros sabíamos que podía ser detenido un compañero pero que esta detención era legal, entonces se tomaban medidas: había que reclamar con los abogados y esperar a que fueran liberados o, si había algún motivo, que se iniciara una acción penal. Pero que los compañeros que se llevaban no aparecieran fue nuevo para nosotros". Incluso, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), demostró que la distribución por sectores del total de desaparecidos fue: 30,2% de obreros, 21% de estudiantes, 17,9% de empleados, 10,7% de profesionales, 5,7% docentes y 1,3% de artistas, lo cual indica con claridad que los sectores organizados y movilizados alrededor de la lucha estudiantil y obrera fueron los más impactados por las políticas represivas. Cabe aclarar que la organización se daba en el marco de la baja de los salarios, el empleo ausente y el costo de vida; con una inflación disparada para 1975.
Lo anterior llevó a pensar en una huelga general indefinida, acto que fue echado abajo con la prohibición por parte de la junta de los actos huelguísticos. Empezaba un duro camino de dolor, pero también de generación de deudas, de préstamos al FMI, de inflación exacerbada; porque la violación de los Derechos Humanos se hermanaba con las decisiones desastrosas en tanto política económica, dejando al final del “proceso” una deuda de alrededor de 45.000 millones de dólares, sumado a la inflación d3 349% en 1976 o la caída del 16% en la producción nacional, entre otras. Es claro que los índices en relación a la violación de los Derechos Humanos entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983, son la base del proceso de largo aliento que representa el ejercicio de la memoria, de la exigencia de verdad, justicia y castigo y de toda práctica que impida el borramiento de los hechos y aplique la justicia a los genocidas y sus cómplices civiles o eclesiásticos.
Es un deber nacional y continental hacer memoria y presentar la historia desde quienes la vivieron, jamás desde quienes hoy la niegan desde el poder político en Argentina.
¡Nunca más!
Fuentes
1. Dossier. Reflexiones a 50 años del Golpe: una lucha incansable contra el negacionismo, el olvido y el silencio. La Izquierda Diario. Lunes 23 de marzo/2026. https://www.laizquierdadiario.cl/Reflexiones-a-50-anos-del-Golpe-una-lucha-inc ansable-contra-el-negacionismo-el-olvido-y-el-silencio
2. Los números de la última dictadura: 30.000 desaparecidos y una economía en crisis. Las cifras de la dictadura muestran la magnitud de la represión y los cambios económicos que marcaron a la Argentina hasta hoy. El Diario del Sur. Martes 24 de marzo/2026. https://www.eldiariosur.com/2026/3/24/los-numeros-de-la-ultima-dictadura-3000 0-desaparecidos-una-economia-en-crisis-78685.html
3. "Jamás se nos cruzó por la cabeza que iba a ser tan siniestro": los recuerdos del día del golpe de Estado que hace 50 años cambió Argentina. BBC MUNDO. Martes 24 de marzo/2026. https://www.bbc.com/mundo/articles/clye8pr23ywo