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«De una vez por todas» significa «nunca»

Excerpt: Thomas L. Friedman analiza en el New York Times por qué la estrategia de eliminar líderes enemigos «de una vez por todas» nunca funciona — y qué tres reglas deberían guiar la política exterior en Oriente Medio.
Daniel Day-Lewis y una actuación poderosa en "Petróleo sangriento". (Netflix)

Por Equipo Mutamag | Lo Político | Tiempo de lectura: 3 minutos

Publicado originalmente en The New York Times el 20 de marzo de 2026. Lectura recomendada por Mutamag.


Thomas L. Friedman es columnista de opinión del New York Times desde 1995 y tres veces ganador del Premio Pulitzer. Especialista en política exterior, Oriente Medio y globalización, cubrió durante años el conflicto árabe-israelí como corresponsal de guerra y es autor de libros de referencia como De Beirut a Jerusalén y La Tierra es plana. Su columna es una de las más leídas y citadas del periodismo anglosajón en temas de geopolítica.

En esta columna, publicada en el contexto de la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, Friedman organiza su análisis en torno a tres reglas que dice guiar su cobertura de Oriente Medio desde hace décadas.

La primera es que las cuatro palabras más peligrosas en la región son «de una vez por todas». Su argumento: ninguna amenaza se elimina militarmente de forma definitiva sin una combinación de fuerza y política que construya un liderazgo alternativo viable en el bando contrario. Como ejemplo, recorre tres generaciones de líderes de Hamás asesinados por Israel — desde Yahya Ayyash en 1996 hasta Yahya Sinwar en los últimos años — para concluir que Hamás, en su cuarta generación, sigue controlando Gaza. Extrapolando ese patrón a Irán, señala la distancia geográfica y la complejidad institucional del régimen como factores que hacen aún más difícil una solución militar definitiva.

La segunda regla la toma de There Will Be Blood (2007), dirigida por Paul Thomas Anderson y protagonizada por Daniel Day-Lewis y Paul Dano: nunca te bebas todo el batido de tu vecino. Aplicada al conflicto, advierte que despojar al enemigo de toda dignidad y recursos hasta no dejarle nada que perder suele volver contra quien lo hace. En este marco analiza tanto la política de asentamientos israelíes en Cisjordania como el riesgo de que la destrucción económica del Líbano e Irán termine generando el efecto opuesto al buscado — alienando a las poblaciones locales que Israel querría ver levantarse contra Hezbolá y el régimen islámico.

La tercera regla cuestiona la asimetría real entre el poder de los fuertes y el de los débiles. Señala que el alza en los precios del petróleo provocada por Irán — atacando barcos en el Golfo Pérsico e instalaciones petroleras de países vecinos — demuestra que un actor débil, en un mundo hiperconectado, puede generar presión global con recursos mínimos. Friedman cierra con una lectura cautelosa: el único final sostenible para estos conflictos no pasa por eliminar a todos los líderes armados, sino por debilitarlos lo suficiente como para que la política real pueda ocurrir en Gaza, el Líbano e Irán.


Nota editorial — Al momento de publicar esta nota

Cuando Friedman escribió esta columna, el 20 de marzo de 2026, el patrón que describe ya había comenzado a confirmarse en tiempo real. El ayatolá Ali Jamenei, líder supremo de Irán durante 36 años, fue asesinado el 28 de febrero en un ataque aéreo conjunto de Israel y Estados Unidos sobre Teherán — el primer día de la guerra. El 9 de marzo, la Asamblea de Expertos designó como nuevo líder supremo a Mojtaba Jamenei, hijo del asesinado, un clérigo de línea dura con vínculos estrechos a los Guardianes de la Revolución, de 56 años y sin experiencia en cargos ejecutivos. El propio Trump había declarado públicamente que Mojtaba sería una elección "inaceptable". El 17 de marzo, Ali Larijani — secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y uno de los funcionarios más poderosos del régimen — fue asesinado en otro ataque israelí. Al momento de esta publicación, la pregunta que Friedman plantea — si matar líderes alcanza para acabar con el régimen — sigue abierta, y los hechos de las últimas tres semanas parecen responderla exactamente como él anticipa.

Leé la columna completa en The New York Times: https://www.nytimes.com/2026/03/20/opinion/iran-israel-united-states-hamas.html