Melisa García: La justicia no está pensada para nosotras, y por eso hay que transformarla”
Esta entrevista fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2025 y actualizada el 2 de marzo de 2026.
En un contexto de retrocesos institucionales en materia de género, conversamos con una de las voces más activas del derecho feminista en el país. Abogada, docente y fundadora de ABOFEM Argentina, una organización que desde hace siete años trabaja para transformar la práctica jurídica con perspectiva de género y derechos humanos. Corría el año 2018 y en las calles de Buenos Aires se rumoreaba que en Chile no existía cabro que no sepa organizarse sabiamente frente a una embestida policial. Tambien destacaba en las masas juveniles migrantes una eterna gratitud al estado educativo argentino que abrazaba en sus aulas magnas a decenas de estudiantes con carreras hipotecadas. Esas voces multiplicaron el entusiasmo llegando a replicar una organizacion en estas latitudes donde la marea verde se ergia embravecidas.
Un derecho tejido en comunidad: el nacimiento de ABOFEM Argentina
Melisa Garcia es abogada, docente y fundadora de una organización que materializó ese mensaje de las nereidas chilenas: organización y acción. Abrazó la idea y decidió transformar las malas prácticas jurídicas cotidianas en un ejercicio jurídico ético, accesible y comprometido con los derechos humanos. Su motivación se relaciona con la necesidad de generar comunidad en el ejercicio profesional, “siempre cuento que, a lo largo del recorrido profesional, y sobre todo en el ejercicio, nos enseñan a ser contrapartes; una se lleva con alguna colega, comparte alguna causa, pero generalmente estamos en veredas opuestas”. Corría el año 2018 y en Argentina se reclamaba la sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, para muchas organizaciones esto implicó una oportunidad de unidad en colectivos, Ongs y agrupaciones con objetivos comunes “esa lógica de movimiento desde distintos frentes, también fue parte fundamental de lo que nos impulsó” recuerda Melisa.

A mediados de ese mismi año, el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina se encontraba en proceso de implementación y perfeccionamiento de un protocolo en conjunto a la Oficina de la mujer para mejorar la calidad de las estadísticas de los femicidios en distintas jurisdicciones, nadie imaginaba que seis años mas tarde con sus oficinas desmanteladas, el Ministerio de la Mujer - concebido como un organismo integral para transformar estructuralmente las políticas públicas con enfoque de género- desaparecería para ser reducida a la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género operando como un área residual, enfocada en sostener los hilos sin presupuesto con una capacidad de incidencia y articulación institucional de impacto nulo.
En este contexto las estrategias que fortalezcan una intervención feminista del derecho frente a un sistema jurídico que históricamente ha invisibilizado y/o deslegitimado los reclamos de mujeres y disidencias, se vuelven vitales y con ello su difusión.
Escuchar, contextualizar, humanizar: claves del ejercicio feminista
La falta de escucha activa en comisarías sumado a la poca empatía y paciencia de agentes estatales frente a problemáticas cotidianas ha llevado a la creación de espacios de reflexión y quietud con un lenguaje que lejos de ahuyentar brinde mejores asesorías a quienes se acercan a consultar. Al momento de realizar una denuncia hablar un lenguaje claro y comprender el contexto es una estrategia fundamental.“ La barrera histórica con la que nos hemos encontrado es que la escucha activa, aún cuando parte del rol profesional, repercute directamente en el abordaje de cada caso. Esto no solo afecta a la persona específica que se acerca a denunciar, asesorarse o recibir una consulta integral, sino que también se refleja en cómo se plantea el problema, incluso una situación de violencia.
Ahora bien, la principal barrera está en un sistema que no permite —y menos aún en este contexto actual— incorporar esa contextualización e historización tan necesarias. Al contrario, tiende a cerrarse sobre las lógicas ya establecidas. No podemos olvidar que el derecho fue creado por varones, desde una lógica patriarcal. Esto no significa que no haya mujeres participando hoy en la construcción del derecho, pero sí que sus bases históricas están profundamente marcadas por esa matriz.
Aplicar una perspectiva de género —como exige la normativa internacional, incluso aquella que Argentina ha incorporado— implica una transformación estructural. Sin embargo, el gobierno actual niega, desmantela y banaliza estas herramientas, colocándolas como cuestiones meramente ideológicas. La realidad es que no lo son: son marcos que apuntan a incorporar una perspectiva de derechos humanos, de niñeces, de mujeres y de género en el derecho y en el sistema de justicia. Cuando el sistema se estanca o retrocede, dar una respuesta adecuada se vuelve aún más difícil” Para Melisa, se trata de interpelar a la justicia desde un lugar que señale lo que falta, lo que aún no se garantiza “yo siempre digo que ser abogada feminista con perspectiva de género es ser un poco artesana. Se trata de utilizar lo que está disponible en términos normativos, doctrinarios, jurisprudenciales —propio de nuestra profesión—, pero también de poder contextualizar lo que sucede en las calles, en la militancia, en el recorrido cotidiano; no me refiero solo al acceso formal a la justicia, sino a lo que implica dignificar a una persona que busca una solución, especialmente si está en situación de vulnerabilidad. Ahí es donde nos convertimos en artesanas, y esa es, para mí, la mayor estrategia.
Esto es lo que ha ntentado transmitir el espíritu de ABOFEM un cruce entre academia y militancia: “una sin la otra se vuelve rígida o ineficaz, pero cuando se combinan, se transforman en la base de una abogacía feminista”
Un sistema judicial que no quiere mirar

En 2021 estuvo marcado como un hito para Melisa y sus pares al frente de la organización, cuando lograron la impugnación de los pliegos de 52 jueces y juezas porque no se cumplía con la normativa que exige capacitación en perspectiva de género para postular a un cargo judicial y porque las ternas de candidatos no cumplían con la paridad de género. La noticia se regó como pólvora así como la reputación de las chicas luego que Mariana Carabajal en Pagina 12 publique el bochornoso listado de postulaciones impugnadas, con el nombre de cada juez y cada jueza que no tenían formación. “Yo estaba en Chivilcoy, me mentí a mí misma, me engañé y dije: voy a tomarme unos días de vacaciones (risas). Estallaba el celular. Me escribían jueces y juezas, sobre todo juezas, justificándose, diciéndome que sí tenían la formación en género. Me querían mandar lo que habían hecho. Una incluso me amenazó con que ya nos íbamos a volver a encontrar”, cuenta Sandra (fundadora y socia temprana de Abofem) en una entrevista dada al medio digital Mujeres del sur.
Acorde a la organización (ELA)- Equipo Latinoamericano de Justicia y Género los prejuicios de género pueden afectar la imparcialidad de los jueces, y la falta de perspectiva de género en la selección de jueces generar desigualdades en la aplicación de la justicia, afectando la confianza en el sistema judicial un hecho casi inalienable en territorio argentino. La intervención de las chicas fue clave para poner el tema en discusión y accionar.
Femicidios, impunidad y cifras que no bajan

Resistencias civiles ante un Estado que desmantela
En noviembre de 2024, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) presentó un informe que muestra un vaciamiento sistemático de las políticas contra las violencias por motivos de género, al respecto la fundadora de ABOFEM dijo “este informe, junto con la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, es una muestra más de lo que venimos denunciando: el vaciamiento, la eliminación de recursos y la confusión intencional que se busca instalar respecto del sentido de estas políticas.
Torcer sus objetivos con argumentos presupuestarios genera un retroceso enorme. También confunde a muchas personas que están en situación de violencia y que necesitan entender cuándo están siendo violentadas. No se trata solo de ir y hacer una denuncia. Hay un proceso interno, subjetivo, muy complejo, para reconocer que una está inmersa en una situación de violencia y para poder pedir ayuda.
Y eso requiere promoción activa por parte del Estado, como lo plantea la ley. No alcanza con ofrecer la posibilidad de denunciar: ese es casi el paso final. Por eso, la eliminación del Ministerio no es solo simbólica; es un intento de borrar una construcción histórica en términos de lucha feminista.
Siempre se discute por qué crear espacios específicos. Yo considero que no deberían ser necesarios… si en cada lugar existiera un respeto real y una promoción efectiva de estos derechos. Pero como no lo hay, son indispensables. Y su visibilidad también lo es.
Hoy estamos frente a un contexto muy complejo. No se trata solo del ataque a las políticas de género, sino del intento de negar los derechos humanos en su conjunto. Este gobierno busca la reducción absoluta de nuestros derechos, incluso a través del hambre, para impedir que el pueblo pueda defenderse.
Lo único que puedo decir es que somos un pueblo con una historia de lucha en contextos muy duros. Y que siempre hemos salido a la calle para defender nuestros derechos. Hoy toca resistir, así que resistiremos.
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