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Aquella bici suiza: el psicodélico viaje del Doctor Hofmann

El 19 de abril de 1943, Albert Hofmann sintetizó LSD, se subió a una bicicleta en plena guerra y vivió el primer viaje psicodélico de la historia. Ochenta años después, la ciencia vuelve a investigar el potencial terapéutico del hijo problemático del químico suizo.
Aquella bici suiza: el psicodélico viaje del Doctor Hofmann
Photo by Logan Voss / Unsplash

Un día como hoy hace 80 años, Albert Hofmann probó una sustancia sintetizada por sí mismo, se subió a su bici y tuvo el primer viaje de LSD de la historia de la humanidad.

Tiempo de lectura: 6-8 minutos

Publicado originalmente: 19 de abril de 2023
Actualizado y editado: 26 de febrero de 2026


Era 1943, y con la Segunda Guerra Mundial muy cerca, en la neutral Suiza, Albert Hofmann experimentó consigo mismo —como lo haría cualquier químico de su época, a veces con resultados desastrosos— al probar una sustancia que había sintetizado unos años antes en los laboratorios farmacéuticos Sandoz: el LSD. Hofmann trabajaba en lo que parecía un medicamento para estimular el aparato respiratorio, algo útil para despertar a un paciente bajo anestesia. Los experimentos con animales se suspendieron en 1938 por no producir el efecto deseado, pero cinco años después, la curiosidad lo llevó a retomar el proyecto.

Albert Hofmann in his laboratory © Novartis corporate archive

El 16 de abril, mientras trataba de sintetizar el ácido, se sintió mareado y disperso así que se retiró del laboratorio. Al llegar a su casa se sentó en el sofá y notó que su imaginación volaba mientras le llegaban imágenes y colores como torrentes de información. Convencido de que algo tendría que ver con la sustancia, decidió probar una dosis mínima calculada en base a compuestos químicos similares: 250 microgramos.

El 19 de abril de 1943, en las instalaciones de Sandoz, llamó a su asistente para que lo vigilara y tomó los cristales con un poco de agua. Al poco tiempo comenzó a sentir los mismos efectos que antes, pero con mayor intensidad, al punto que le costaba hablar y mantenerse atento mientras andaba. Pidió que lo acompañaran a casa. Como moverse en auto estaba prohibido por la guerra, no tuvo más opción que ir en bicicleta. Completamente alterado, pedaleó hasta su casa.

Allá la cosa se puso peor: el ambiente, los muebles y las personas se volvieron amenazantes y monstruosas. Sintió que estaba por perder la razón, que estaba siendo poseído por demonios y que iba a morir pronto, hasta que su médico llegó y lo tranquilizó. El resto es historia: todas las sensaciones placenteras, la apertura mental y la psicodelia colorida que hoy reconocemos como típica del LSD se presentaron por primera vez en la mente del joven Hofmann y desaparecieron al día siguiente, sin efectos secundarios excepto por una sensación de bienestar y positividad. Había tomado más de cinco veces lo recomendable y sobrevivió.

Al principio, Hofmann no creyó en el potencial de su invento. Le parecía increíble que algo capaz de inducir una locura tan terrorífica pudiera tener alguna utilidad. Cuando los laboratorios se interesaron por su sustancia, Hofmann ya había viajado varias veces y en el medio había sintetizado un puñado de drogas similares a partir del mismo sustrato —el hongo cornezuelo del centeno— útiles para la medicina general, sin efectos psicodélicos.

Influido por las corrientes orientalistas de su época, Hofmann defendió una mirada en la que ciencia y espiritualidad pueden ir en conjunto sin contradecirse mutuamente, filosofía que lo llevó a profundizar en sus investigaciones con psicotrópicos y a aislar los componentes del peyote y la psilocibina de los hongos mágicos de los chamanes mexicanos, a la vez que teorizó sobre la influencia de los alucinógenos en la historia, particularmente en el libro El Camino a Eleusis.

El hijo problemático

No fue hasta fines de los '50 que empezó a fabricarse a escala y a ser utilizada con fines terapéuticos, científicos y recreativos, este último impulsado por el polémico Timothy Leary, psicólogo de Harvard devenido en "el apóstol de las drogas" y fundador del movimiento hippie.

Leary comenzó el Proyecto Psilocibina en Harvard en 1960, probando los efectos terapéuticos de la psilocibina y el LSD en prisioneros y estudiantes de teología. Otros profesores de Harvard cuestionaron la legitimidad científica y la ética de su investigación porque tomaba psicodélicos junto con sus sujetos de estudio y, según algunos testimonios, presionaba a estudiantes para que participaran. Harvard lo despidió junto a su colega Richard Alpert en mayo de 1963. El escándalo hizo que muchas personas conocieran los psicodélicos por primera vez.

La visión del mundo de Leary, que en el fondo era la del movimiento hippie, proponía un sustituto a la lucha revolucionaria, a la sindical y al cambio social: individualismo y revolución interior, pseudociencia y budismo para occidentales con dinero o, lo que para él era lo mismo, el consumo de LSD y otras drogas psicodélicas para propiciar un cambio de conciencia global. El cambio propuesto no dejaba de ser reaccionario.

Cuando la cultura hippie, el rock, la guerra de Vietnam y los militares probaron los efectos del ácido, el mundo cambió para siempre. Su influencia en la contracultura pacifista de los '60 y '70 fue innegable, así como los experimentos secretos de la CIA para obtener información y alterar la psiquis de sus objetivos. Pronto los diez años de investigación médica y científica exhaustiva quedaron en el olvido con la prohibición del LSD en 1965, que declaraba ilegal la producción y la investigación con la sustancia. Según algunos expertos, esta medida hizo retrasar 40 años la psiquiatría y la neurociencia. De repente cientos de estudios tuvieron que detenerse y los pocos que lograban acceder a pequeñas cantidades del químico corrían peligro de caer en prisión y de perder su título, en casi todo el mundo según la Convención de Naciones Unidas sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971.

La creación de Hofmann pasaba así de las universidades al mercado negro, en la misma categoría que sustancias definitivamente dañinas como la cocaína o la heroína. Sin embargo, el legado del suizo y su bicicleta fue continuado por personalidades como Terence McKenna, por el lado de la antropología, y Alexander Shulgin, por el lado de la síntesis química de nuevos compuestos en los años '80, siendo uno de los pocos en contar con la aprobación y el permiso de la Agencia de Drogas de Estados Unidos.

En 2008, a los 102 años falleció Hofmann, después de decenas de viajes y descubrimientos, sin ver a su hijo problemático —como él lo llamaba— libre de trabas burocráticas para demostrar su potencial para cambiar la realidad.

El retorno a la investigación

Ochenta años después de aquel viaje en bicicleta, la investigación científica con psicodélicos ha vuelto. En marzo de 2024, la Cochrane Library publicó una revisión sistemática de seis estudios sobre terapia asistida con psicodélicos clásicos —psilocibina y LSD— y MDMA. Los resultados sugirieron que estas sustancias podrían ser efectivas para el tratamiento de la ansiedad, la depresión y la angustia existencial en personas con enfermedades potencialmente mortales. La certeza de la evidencia es baja a muy baja, lo que significa que futuras investigaciones podrían modificar estos resultados, pero la dirección es clara.

En España, Óscar Soto Angona, psiquiatra e investigador del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Barcelona y presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica, trabaja en estudios con psilocibina y 5-MeO-DMT para la depresión resistente. Según Soto, los beneficios médicos deben ir ligados siempre a una psicoterapia asistida. "Tomar psicodélicos supone una experiencia muy intensa que si no se aborda correctamente puede incluso ser traumática", señaló en una entrevista de febrero de 2024.

Suiza, donde Hofmann descubrió el LSD en 1943, fue el primer país que en los últimos años reinició la investigación médica de estas sustancias. Estados Unidos siguió el mismo camino, y España se posiciona como pionera en la investigación psicodélica.

El hijo problemático de Albert Hofmann está saliendo de las sombras.


Países donde el LSD no es tan ilegal

Ecuador: legal poseer hasta 0,020 miligramos.

República Checa: poseer hasta 5 dosis está considerado como un delito menor y supone una multa relativamente baja.

Portugal: aunque técnicamente no es posible comprar LSD legal, no se impone ninguna ley al respecto.

México: la posesión de hasta 0,015 miligramos se despenalizó en 2010. Sin embargo, la posesión está prohibida en instituciones públicas, sobre todo colegios y cárceles. Poseer una cantidad mayor está considerado como un delito grave.

Estados Unidos: el LSD está considerado como una sustancia controlada dentro de la clasificación I. Por otro lado, tanto el ácido lisérgico como la amida de ácido lisérgico (precursores del LSD) son sustancias que pertenecen a la clasificación III.

Canadá: el LSD está considerado como una sustancia controlada dentro de la clasificación III.

Australia: el LSD es una sustancia prohibida dentro de la clasificación 9.

Reino Unido: el LSD es una droga de clase "A" dentro de la clasificación 1.

Fuentes consultadas

Revisión Cochrane 2024 - Terapia asistida por psicodélicos para el tratamiento de la ansiedad, la depresión y la angustia existencial en personas con enfermedades potencialmente mortales. Cochrane Library, marzo 2024.
https://www.cochranelibrary.com/es/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD015383.pub2

Entrevista a Óscar Soto Angona - "La revolución de los psicodélicos en la salud mental ha empezado en España". Última Hora, febrero 2024.
https://www.ultimahora.es/noticias/nacional/2024/02/17/2105377/lsd-mdma-revolucion-psicodelicos-salud-mental-empezado-espana.html

La Huella Digital - "Turn on, tune in, drop out: recuerdos lisérgicos". Reseña crítica de LSD Flashbacks de Timothy Leary.
http://www.lahuelladigital.com/turn-on-tune-in-drop-out-recuerdos-lisergicos/

Wikipedia - Timothy Leary (datos históricos verificables).
https://en.wikipedia.org/wiki/Timothy_Leary